Combatir la ansiedad

Combatir la ansiedad

Querida ansiedad,

Gracias por avisarme cuando las palabras quedan presas,

por recordarme que mi sonrisa no enmascara mi dolor.

Gracias por hacerme sentir que puedo hacer algo por mi,

que tengo una oportunidad de cambiar mis circunstancias.

Gracias por aparecer de manera inesperada, 

para así poder darme un espacio para escucharme.

Qué extraño puede resultar esta perspectiva. La ansiedad siempre se vive como algo contra lo que pelear, que incapacita, o incluso que te hace sufrir sin sentido. La intentamos enmudecer con medicación, con meditaciones, con una carga inaudita de actividades que la distraigan. Pero, ¿y si le diéramos la oportunidad mostrarnos las pistas que conducen a nuestro malestar?

Ansiedad ¿aliada o enemiga?

La ansiedad de por si se trata de un mecanismo adaptativo natural, que nos alerta de circunstancias difíciles. Se complica cuando este sistema funciona incorrectamente, se vive desproporcionadamente o en ausencia de un peligro directo. La sintomatología es diversa y relativamente conocida, aunque la primera vez que se experimenta genera mucha confusión.

Ante este malestar, la reacción lógica es defenderse de ella, tratando de arrancarla como una mala hierba para que no siga creciendo. Sin embargo, la ansiedad únicamente es el síntoma o señal de algo que nos está sucediendo. Entre los motivos que pueden generar que esta sintomatología tenga lugar, se encuentra la dificultad de hacer frente a ciertas situaciones. Puede ser que las vivamos con resignación a pesar del malestar, dado que consideramos que no hay nada que podamos hace para cambiarla. Otra veces puede ser que el dolor nos impida ponerle palabras a dichas experiencias, y ante una intención de olvidar desprendemos el significado de las emociones, como si de una pegatina se tratase. Por tanto, puede que os ocurra que os sintáis mal, y no sepáis por qué, lo cual genera mucha más frustración, y agresividad contra la ansiedad se engrandece.

¿Qué hago con mi ansiedad?

Lo que planteamos aquí no es en absoluto vivir a la suerte del síntoma, sino trabajar desde un abordaje integral. ¿Qué quiere decir esto? Podemos hacer uso de multitud de recursos para facilitar el proceso, mientras atendamos en paralelo el motivo que despierta la ansiedad. No ponemos una tirita sobre una herida infectada.

Aprovechamos el espacio terapéutico para depositar todas y cada una de las variables que han ido construyendo este puzzle: mala gestión emocional, inseguridad, dificultad en el manejo de conflictos… Situando los diversos hilos de los que ir tirando, los síntomas irán menguando por falta de necesidad. A través de la palabra y la estructura es como mejor podemos afrontar las dificultades, y entiendo el síntomas como una oportunidad para contextualizarlas.

Si te encuentras en un momento difícil, o crees que tienes ansiedad, siéntete libre de escribirnos y contarnos tu vivencia. Estaremos encantadas de escucharte y brindarte ese espacio donde poder volcar todas estas inquietudes.

Patricia Expósito

Psicóloga General Sanitaria

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