La importancia de las necesidades relacionales

Hoy os traemos la importancia de las necesidades relacionales. Ocho necesidades que todas las personas necesitamos cubrir en nuestras relaciones para que estas sean sanas y funcionales. ¿Te has planteado alguna vez si tus seres queridos cubren tus necesidades? Veámoslo en el siguiente blog.

¿Qué son las necesidades relacionales?

Cuando hablamos de necesidades relacionales estamos hablando de las necesidades que tienen su origen en la interacción humana. Estas necesidades están presentes en todo contacto interpersonal a lo largo de todo nuestro ciclo vital. Son elementos que completan la calidad de vida y el sentido de uno/a mismo/a dentro de una relación. Y son partes fundamentales de un deseo humano y universal de relaciones íntimas, ya que todas las personas necesitamos sentirnos amadas y cuidadas (Erskine, 2007; Erskine, Moursund y Trautmann, 2012; O’Reilly-Knapp y Erskine, 2003).

Solemos experimentar nuestras necesidades relacionales en forma de anhelo o deseo en el plano inconsciente. Cuando una necesidad en concreto se ve satisfecha por otra persona la presión por esa necesidad disminuye y de forma natural aparece una nueva necesidad relacional a cubrir (Erskine, 2007; Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

En cambio, cuando nuestras necesidades relaciones no son satisfechas esa necesidad se hace más consciente. Al ser conscientes de esa insatisfacción se nos van acumulando experiencias incómodas y dolorosas. Dicha necesidad relacional se nos hace más intensa y apremiante, y entonces experimentamos sensaciones de vacío, anhelo, soledad o nerviosismo. Si la privación de las necesidades relacionales continúa estas sensaciones pueden convertirse en frustración, agresividad o enfado. Y si esta privación es prolongada y constante en el tiempo se genera una sensación de desesperanza, abatimiento o pérdida de energía vital. Incluso esta insatisfacción se muestra en creencias de guión como “¿nadie está ahí para mí?” o “¿para qué?”. Estas creencias de guión forman una defensa cognitiva contra la plena consciencia del dolor de las necesidades no satisfechas (Erskine, 2007; Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

¿Cómo satisfago mis necesidades relacionales?

Hay que tener en cuenta que para que nuestras necesidades relacionales se satisfagan es necesaria la presencia de una persona que esté sintonizada con nuestras necesidades relacionales, para que pueda proporcionarnos una respuesta apropiada y satisfactoria. Para ello, la otra persona debe contar con una gran capacidad de contacto y alta sensibilidad. Sin embargo, muchas de las personas de este mundo no han tenido acceso a este tipo de contacto de forma continua ni fiable. Así que, muchos/as de nuestros/as clientes/as habrán experimentado la no satisfacción de necesidades relacionales en el pasado (ego arcaico) y/o en el presente (aquí y ahora) (Erskine, 2007; Erskine, Moursund y Trautmann, 2012; O’Reilly-Knapp y Erskine, 2003).

Las necesidades relacionales, tanto las presentes como las antiguas, deben tratarse en la relación psicoterapéutica. El/la psicoterapeuta debe: a) reconocer las necesidades relacionales de el/la cliente/a a través de su sintonía e implicación; y b) responder con una respuesta afectiva recíproca a la necesidad y adecuada (auténtica, espontánea y comprensiva) a el/la cliente/a que le aporte reconocimiento, validación y normalización de sus necesidades relacionales y sus afectos. Esta respuesta será la esencia de la relación sanadora de contacto pleno entre psicoterapeuta y cliente/a. Una relación sanadora donde el/la psicoterapeuta busca la forma más adecuada de estar presente, ser consistente y sintónico/a para ofrecer a el/la cliente/a la oportunidad de satisfacer sus necesidades relacionales (Erskine, 2007; Erskine, Moursund y Trautmann, 2012; Mauriz, s.f.).

Hoy os traemos la 8 necesidades relacionales que toda las persona necesitamos para tener unas relaciones sanas. ¡Descúbrelas en nuestro blog!
La importancia de las necesidades relacionales

¿Cuáles son mis necesidades relacionales?

A continuación, profundizaremos en la importancia de las necesidades relacionales.

1. La necesidad de seguridad

Necesidad de sentir que tengo mis vulnerabilidades físicas y emocionales protegidas incondicionalmente.

Se trata de tener la experiencia visceral de que se respeta y se protege nuestra vulnerabilidad física y emocional en la relación. Saber que la relación es un lugar donde podemos ser y compartir quienes somos realmente. Un lugar donde poder mostrarnos sin temor a perder el respeto y el afecto que la otra persona siente por nosotros/as. Es sentir la ausencia de un peligro de rechazo o de ridículo (Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

En la práctica clínica la presencia auténtica, la espontaneidad, la comprensión y la aceptación del/la psicoterapeuta podrán superar las fantasías y anticipaciones de burla o abandono que pueda tener el/la cliente/a (Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

2. La necesidad de validación, afirmación e importancia (ser significativo/a) dentro de una relación

Necesidad de sentir que mis emociones y necesidades son legítimas, reconocidas y aceptadas.

La valoración a través de la relación psicoterapéutica se genera cuando el/la psicoterapeuta declara que cualquier comportamiento, afecto, sensación física o creencia de el/la cliente/a tiene una función importante. Estas respuestas deben ser valoradas y respetadas por el importante propósito que cumplen en la experiencia del/la cliente/a y por el importante mensaje que comunican sobre el/la mismo/a. A pesar de que la respuesta que el/la cliente/a realiza puede provocarle dolor, cierta confusión o sea incapaz de comprenderla. Además, valorar una respuesta también implica normalizarla, lo que ayudará al/la cliente/a a comprenderla como una reacción normal a una situación anormal (Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

Todo esto ayudará al/la cliente/a a redefinir su experiencia interna, entendiendo que su respuesta era la mejor respuesta de autoprotección que encontró ante una situación difícil. Aliviando asimismo la vergüenza, la distorsión o la actitud defensiva que el/la cliente/a pueda tener respecto a esa respuesta (Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

3. La necesidad de aceptación por una persona estable, dependible, protectora y confiable

Necesidad de sentir que agrado a otra persona, y que ese agrado sea estable, fiable y fidedigno.

Hace referencia a la necesidad de aceptación por otra persona consistente y fiable de la que podamos depender. A través de esta necesidad buscamos que la otra persona pueda brindarnos la protección intrapsíquica, la expresión de seguridad, la contención y la introspección necesarias. Es la búsqueda de protección y guía, que en ocasiones puede manifestarse en forma de idealización de la otra persona, incluyendo la figura del/la psicoterapeuta (Erskine, 2007).

Para satisfacer esta necesidad el/la psicoterapeuta debe proteger y facilitar la integración del afecto proporcionando oportunidades para expresar, contener o entender la función de tales dinámicas (Erskine, 2007).

4. La necesidad de confirmación de la propia experiencia personal por la otra persona

Necesidad de que la otra persona me confirme que ha vivenciado la misma experiencia, para yo poder validar mi propia experiencia.

Es la necesidad de estar con una persona que haya vivido lo mismo que hemos vivido nosotros/as. Sentir que esa persona puede entender lo que estamos experimentando porque ya ha experimentado algo parecido en su realidad o en su imaginación (Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

En la relación psicoterapéutica el/la cliente/a necesita que el/la psicoterapeuta sepa en su propia experiencia cómo es soportar aquello que el/ella está experimentando. Es la necesidad de que el/la psicoterapeuta no solo dé su opinión, sino que tenga una percepción afectiva y cognitiva de esa experiencia para que sea capaz de responder con apoyo y sensibilidad. La reciprocidad conlleva una experiencia de reconocimiento y de validación en el/la cliente, ya que es otro tipo de normalización, un reconocimiento concreto e inmediato. Para ello, es necesario que el/la psicoterapeuta revele experiencias personales (reales o metafóricos) si el/la cliente/a lo necesita (Erskine, Moursund y Trautmann, 2012).

5. La necesidad de autodefinición

Necesidad de sentir que puedo expresar mi singularidad mostrándome tal y como soy.

Se define como la necesidad relacional de conocer y expresar la propia unicidad y recibir reconocimiento y aceptación por parte de otra persona. La autodefinición es la comunicación de la identidad elegida por uno/a mismo/a mediante la expresión de preferencias, intereses e ideas sin humillación o rechazo (Erskine, 2007).

La labor terapéutica consiste en sanar la ausencia de reconocimiento y aceptación a través del apoyo consiste de el/la psicoterapeuta en la expresión de la identidad del/la cliente/a y su normalización de la necesidad de autodefinición. Es importante tener en cuenta que en la expresión de autodefinición puede darse desacuerdos, discusiones o competiciones, por lo que esta labor requiere por parte del/la psicoterapeuta una capacidad de gran consistencia interna, contacto pleno y respeto por la otra persona (Erskine, 2007).

6. La necesidad de hacer impacto en otra persona

Necesidad de sentir que lo que hago y digo es importante para la otra persona y atrae su atención.

Hacer impacto consiste en tener una influencia que afecta a la otra persona de la forma deseada. La sensación de ser competente emerge de la destreza y la eficacia en atraer el interés y la atención de la otra persona, produciendo en esta un cambio de afecto o de comportamiento (Erskine, 2007).

El/la psicoterapeuta deberá permitirse ser impactado/a por el/la cliente/a y responder con sintonía. Esta sintonía debe darse incluso cuando el/la cliente/a ejerce una crítica sobre la labor terapéutica. La necesidad de impacto debe ser correspondida a través de un cambio en la conducta del/la psicoterapeuta (Erskine, 2007).

7. La necesidad de que la otra persona tome la iniciativa

Necesidad de sentir que la importancia en la relación es recíproca, gracias a que la otra persona toma la iniciativa de hacer contacto conmigo.

Tener iniciativa se refiere al ímpetu que una persona pone para entablar contacto interpersonal con otra persona (Erskine, 2007).

El/la psicoterapeuta debe tener esta necesidad en cuenta, ya que en ocasiones ciertos comportamientos de los/las clientes/as se interpretan como pasivos, cuando realmente pueden expresar una necesidad de que el/la psicoterapeuta sea el/la que se aproxime a ellos/ellas. Para satisfacer esta necesidad relacional el/la psicoterapeuta debe iniciar el contacto interpersonal y asumir una mayor responsabilidad del trabajo terapéutico. De esta manera la necesidad de acercamiento manifestada y sentida por el/la cliente será normalizada (Erskine, 2007).

8. La necesidad de expresar amor

Necesidad de expresar afecto, gratitud e importancia.

Cuando nuestra necesidad de expresar amor se obstruye también se frustra la expresión de nuestro yo dentro de la relación (Erskine, 2007).

El/la psicoterapeuta debe ser consciente y estar en sintonía con esta necesidad para que el/la cliente/a pueda expresar su  agradecimiento o afecto, dejando de lado las creencias limitadas de que la expresión de afecto implica manipulación transferencial o violación de la neutralidad (Erskine, 2007).

¿Por qué tienen tanta importancia las necesidades relacionales?

Cuando hablamos de necesidades seguramente nos vienen a la cabeza las necesidades básicas, como comer, dormir o respirar. Pero, las necesidades relacionales son tan importantes como el aire que respiramos.

Las necesidades relacionales conforman nuestra calidad de vida. Solo si satisfacemos nuestras necesidades relacionales podremos sentir bienestar. Y para satisfacerlas siempre necesitaremos de otras personas, por eso se llaman relacionales y no individuales.

Y es que desde que nacemos necesitamos de otras personas, tanto para cubrir necesidades como para reflejarnos en la mirada de la otra persona. Es de esta manera como nos construimos en relación: como aprendemos a «mirarnos» en base a como nos han «mirado». Es decir, nuestra salud depende de que nuestras relaciones a lo largo de nuestra vida cubran o no las necesidades relacionales.

Es importante entender que nuestras heridas más profundas surgen cuando alguna de estas necesidades no han sido satisfechas en la relación con una persona importante en nuestra vida.

Cuando vivimos el fracaso en esa relación transformamos esa experiencia tan dolorosa en mensajes del tipo: «no importo», «no valgo», «nos soy suficiente», etc.

Es entonces cuando llega el vacío, la soledad, la tristeza, al frustración o el enfado. Y estas sensaciones llegan enmascaradas bajo creencias como: «hay algo malo/raro en mí»

Si sientes que necesitas algo de esto o sufres el anhelo de ello, es normal, eso significa que eres muy humana/o, no que haya nada malo en ti.

Referencias

Erskine, R.G.  (2007). La relación terapéutica: una psicoterapia integrativa en acción.

Erskine, R.G, Moursund, J.P. y L. Trautmann, R.L. (2012). Más allá de la Empatía. Una Terapia de Contacto-en-la-relación. Bilbao: Desclée de Brouwer. 181-223

Mauriz, A. (s.f.) ¿Qué es efectivo en Psicoterapia?. Publicado en la Revista del Colegio Oficial de Psicología de Bizkaia. Septiembre 2004.

O’Reilly-Knapp, M. y Erskine, R.G. (2003). Conceptos Centrales de un Análisis Transaccional Integrativo. Trabajo original publicado en Transactional Analysis Journal, Vol. 33, No. 2, pp. 168-177.

Paula Martín Castresana

Psicóloga Sanitaria y Humanista especializada en Psicoterapia Sistémica, Relacional e Integrativa

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