NO ME SIENTO A GUSTO CON MI CUERPO

NO ME SIENTO A GUSTO CON MI CUERPO

¿No te sientes satisfecho/a con tu cuerpo? Tranquilo/a, es normal, ya que durante toda nuestra vida nos han sometido a diferentes cánones e ideales de belleza. Hemos sido avasallados/as con publicidad protagonizada por cuerpos imposibles. Esto nos ha ido haciendo mella y ha perjudicado a nuestra salud, tanto a nivel físico como mental.

Diversos estudios revelan que cada vez existen más casos de enfermedades relacionadas con la alimentación, en concreto los trastornos de alimentación (como la anorexia y la bulimia). Y curiosamente, de manera paralela, también están aumentando los casos de personas que presentan insatisfacción con su cuerpo. Por lo que, quizás deberíamos preguntarnos: ¿hasta qué punto impacta el nivel de satisfacción que tenemos con nuestro cuerpo en nuestra salud?

En el blog de hoy queremos plasmar la realidad de esta situación. Con idea de ir mostrándoos de donde viene, por qué surge y qué podemos hacer para paliar esa sensación de malestar con nuestro físico.

> ¿DE DONDE VIENE LA INSATISFACCIÓN CON NUESTRO CUERPO?

Muchas veces tenemos la sensación de que la insatisfacción con nuestro cuerpo nos ha acompañado durante toda la vida. Y es cierto, ya que todo comienza en las primeras fases de la adolescencia. Los datos estadísticos señalan que un 65% de los/las adolescentes sienten insatisfacción con su cuerpo. Esta insatisfacción nace cuando la autoimagen del cuerpo genera malestar en el individuo, lo cual le puede conducir a comenzar una dieta restrictiva (donde se limita la incorporación de cualquier nutriente) para perder peso con el objetivo de lograr la imagen deseada. Todos estos factores pueden fomentar la aparición de trastornos de alimentación (Fundación Imagen y Autoestima, 2009).

Es más, alrededor de un 97% de las personas que han realizado una dieta restrictiva, lo han hecho sin supervisión médica. Esto supone un alto porcentaje de riesgo para nuestra salud mental y física, dado que la insatisfacción corporal junto al deseo de perder peso y las conductas disfuncionales con la comida son las que potencian los trastornos de conducta alimentaria (Fundación Imagen y Autoestima, 2009).

Además de la edad, el género también tiene un papel importante en este tema. A pesar del estereotipo de que son las mujeres las que más desagusto están con su imagen corporal la verdad es que los porcentajes entre mujeres y hombres están bastante igualados.Varios estudios señalan el 82% de los hombres y el 93% de las mujeres dan importancia a su físico y se preocupan por él. No obstante, sí es cierto que las mujeres despuntan en creer que “están gordas”. Concretamente, el 95% de la mujeres sienten que su cuerpo tiene un volumen superior al real (Esnaola, 2005).

no me siento a gusto con mi cuerpo

> ¿POR QUÉ SURGE LA INSATISFACCIÓN CORPORAL?

> Publicidad y cánones de belleza

Tanto en hombres como en mujeres los cánones de belleza proyectan el ideal en cuerpos delgados, esbeltos y sin grasa. Lo que podríamos definir como cuerpos “de gimnasio”. Este ideal es difundido a través de los medios de comunicación, las redes sociales, y en mayor medida, en la publicidad. Las imágenes en anuncios de cuerpos perfectos se acaban instalando en las mentes de mujeres y hombres. Y es esta presión social, en algunos casos, la que genera una obsesión por tener un lugar en ese ideal imposible, pero socialmente deseable (Cortés et al., 2008).

Hay que destacar que uno de cada cuatro anuncios dirigidos al público femenino incitan, de manera directa o indirecta, a perder peso o a desear un peso bajo. La cuestión es que en el 55% de los casos argumentan esta necesidad de perder peso desde un fin meramente estético. Cuando únicamente el 19% de los casos se basan en cuestiones relacionadas con la salud (Toro y Villaders, 2007).

Como estamos comentando, esta publicidad parte de un cierto grado de insatisfacción corporal. Aprovechan esa brecha para producir disgusto con la vida y la figura propia, y desde esa creencia se presenta una solución, un alivio. En concreto, el sector de la alimentación es el que “supuestamente” alienta a llevar un estilo de vida saludable. Pero, al mismo tiempo, acompañan estos mensajes con modelos que se ajustan a los estereotipos de belleza que estamos diciendo, es decir, prácticamente inalcanzables (Serra, 2016).

Este enfrentamiento entre la imagen real y la ideal del cuerpo es lo que provoca la insatisfacción corporal. Y es en este punto donde hay que diferenciar la imagen corporal negativa de la positiva:

> Imagen corporal negativa

En la imagen corporal negativa la persona vive su cuerpo de manera totalmente distinta a cómo es realmente. Sintiendo insatisfacción en cómo se ven y creen cómo son vistos por el resto de personas. Y es en este punto donde la obsesión que se dispara por alcanzar su ideal puede llevarnos a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria. De hecho, esta distorsión de la imagen corporal que comentamos es de los principales precipitantes de la anorexia o de la bulimia (IMA, 2013).

> Imagen corporal positiva

En la imagen corporal positiva la persona se siente satisfecha con su cuerpo y lo observa como realmente es. Simplemente valorándolo y comtemplándolo, sin hacer juicio de valor y sin ningún tipo de distorsión. Y su identidad no se focaliza únicamente en aspectos físicos, sino que se amplía a su forma de ser y a su personalidad (IMA, 2013). Es decir, el físico y lo corporal se reduce a una cuestión secundaria, ya que lo que prima es la salud física y la tranquilidad mental.

> ¿CÓMO PODEMOS GESTIONAR LA INSATISFACCIÓN CON NUESTRO FÍSICO?

Cuando no estamos satisfechos con nuestro físico tendemos a desarrollar una baja autoestima e incluso depresiones. Esto nos hace buscar soluciones para mejorar nuestro físico y así poder sentirnos mejor. Soluciones como: realizar dietas milagro, consumir productos light, hacer deporte en exceso o diversos tratamientos cosmético-quirurgicos (Salaberria, Rodríguez y Cruz, 2007).

Para empezar, debemos ser conscientes y entender que esa sensación de malestar no es culpa nuestra. Está demostrado que adoptamos una visión más negativa de nuestros cuerpos al visualizar cuerpos imposibles en la publicidad. Cosa que no ocurre si vemos cuerpos reales en los anuncios (Toro, 2004). Por tanto, la única responsable de este malestar con nuestro físico es la industria. Ya que, tal y como hemos comentado, hacen uso de esa culpabilidad para vendernos una solución a “nuestro supuesto problema”. La cuestión es si vamos a permitir que nuestro bienestar, nuestra salud física y mental, corra a costa de las empresas y sus beneficios.

En esta línea, en nuestro Programa de Psiconutrición de DAMAR valoramos y contemplamos la pérdida de peso. Pero, antes de ello debemos plantearnos de dónde viene esa necesidad. Ya que solo apostamos por una pérdida de peso desde una imagen corporal positiva. O dicho de otro modo, solo trabajamos por y para el desarrollo la salud y del bienestar físico-mental.

Patricia Expósito y Paula Martín

Psicólogas Sanitarias del Centro DAMAR.

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