¿Por qué la obesidad puede causar depresión?

¿POR QUÉ LA OBESIDAD PUEDE CAUSAR DEPRESIÓN?A

Hoy en día, la sociedad está cada vez más expuesta a mayor número de “oportunidades” para ingerir calorías  que normalmente, no tienden a ser de muy buena elección. Encontramos maquinas de vending en las universidades, hospitales o aeropuertos, locales de fast food en cada esquina, tiendas de gominolas cerca de los parques, eventos deportivos que se patrocinan con bebidas azucaradas…etc

¡Están en todas partes! ¿Eso no da qué pensar? ¿Quién quiere que comamos/bebamos todo el rato? Ah sí, las grandes empresas de alimentación y por encima, el gobierno, claro.

Tengamos en cuenta que la conducta e ingesta alimentaria van a depender de muchísimos factores; económicos, sociales, laborales, educación, comunidad, ambiente, estrés, genética… y otros como; el comportamiento, saciedad, placer, los pensamientos, las emociones…

Ahora bien, de una manera muy reduccionista, una persona engorda (teniendo en cuenta todos los factores comentados) por un superávit calórico. A pesar de que se estén ingiriendo calorías de más, puede que la dieta no esté cubriendo todas las necesidades nutricionales. Esto es debido a que no se están llegando a suplir las cantidades diarias recomendadas de por ejemplo algún micronutriente como el zinc o el magnesio. Es entonces cuando llega el problema, y además de engordar por una alimentación llena de calorías vacías, se acaba enfermando por déficits de vitaminas y/o minerales. Mantener una alimentación basada en alimentos procesados que contengan harinas refinadas, azúcar, grasas trans y/o exceso de sal entre otros, nunca fue una buena idea. ¿En qué repercute todo esto? Pues como veremos, puede llegar a desencadenar trastornos psicológicos.

por qué la obesidad puede causar depresión

Los pensamientos negativos preceden a los sentimientos negativos. Esto la industria lo sabe y juega con ello a su favor. La manipulación está a la orden del día. No podemos ser 100% responsables de nuestras elecciones alimentarias porque nos están continuamente bombardeando en todos lados con publicidad engañosa y desinformación desactualizada. En consecuencia, lo que favorece tener al chico que reparte folletos en la entrada del metro (de esa marca de pizzas que todos sabemos), influye negativamente en nuestro ambiente siendo así, obesogénico.

Algunos estudios realizados en ratas sugieren que una dieta de cafetería y comida refinada muestran signos de fatiga a medida que se aumenta de peso y con ello una disminución de la motivación (Blaisdell 2014, Blaisdell 2015). Esto nos hace pensar que es muy probable que las dietas altas en productos procesados sean las responsables de hábitos más sedentarios y que la disminución de la motivación favorezca el mantenimiento de conductas alimentarias insanas.

Si esto no se gestiona, la persona se puede encontrar en un círculo vicioso en el que una alimentación desajustada le llevará a tener pensamientos de culpa y remordimiento, además esta alimentación hará que aumente de peso y sentirá disconfort y malestar, y como cada vez le costará más realizar ejercicio físico se quedará en el sofá, sentirá desmotivación, frustración y todo esto a largo plazo repercutirá en el estado de ánimo siendo un gran desencadenante para la depresión

El trabajo que tenemos por delante es reeducar nuestro paladar adaptándolo a una dieta saludable, conocer cómo trabaja nuestro sistema de recompensas para poder anticipar nuestra conducta alimentaria y aprender a gestionar nuestros pensamientos negativos para elegir la actitud con la que queremos manejarlos.

Andrea Sanjuán

Dietista-Nutricionista del Centro DAMAR.

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